Hablamos un toque con los chicos después de que se bajaron del escenario y se los veía re manija. A mí, desde mi humilde opinión, el show me copó. Y ellos también lo vivieron a full. Les preguntamos por qué eligieron esos temas, cómo sintieron la energía del lugar, y se nota que le meten garra a lo que hacen.
"Este lugar nos gusta, venimos siempre", nos contaron. Igual, bancan tocar de día, con la gente sentada, no es lo mismo que un recital a la noche, más poguero. Pero ellos la tienen clara, vienen del palo del rock hace banda. El batero y el violero, Willy Dora (guitarra y coros), se conocen desde los 14 años, ¡una bocha! Y Willy, con sus 55 pirulos, nos contó que hay varias generaciones unidas por el rock en la banda. Están Gustavo Di Paoli en la bata, Roberto Rojas (bajo y voz), y el pibe José, más Cebollita en los teclados. ¡Una mezcla interesante!
Obviamente, están a full con sus propias canciones. ¿Habrán escuchado alguna? Nos dijeron que toda la vida compusieron y que para ellos esto es en serio, aunque lo disfrutan como unos campeones.
Les preguntamos si había algún tema especial y ahí salió una anécdota re divertida. Resulta que casi todos sus temas son como "crónicas" de historias de amigos o cosas que les pasan. Y uno en particular, "Perro Negro", tiene su historia. Nació cuando Willy tenía otra banda, Familia Nuclear, en los 2000. Ese era el perro de la sala de ensayo que les alquilaba Pablo Salvai. ¡Imaginate las anécdotas que deben tener!
Además, para sorpresa de muchos, en el piano estuvo tocando Bruno López, el tecladista de Duplex. ¡Un invitado de lujo que le dio otro toque al show!
Los Crazy Macayas nos dejaron claro que están en la búsqueda de su sonido, disfrutando cada nota y metiéndole rock con historias bien nuestras. ¡Para seguirlos de cerca!