Serú Girán regresó a la Ciudad de Buenos Aires de la mano de David Lebón y Pedro Aznar tras su presentación en el Quilmes Rock 2025. El viernes por la noche, el Movistar Arena fue testigo de más de dos horas de música en el primero de los cinco estadios agotados de esta gira que celebra el legado de la legendaria banda de rock nacional que supieron formar en 1978 junto a Charly García y Oscar "Negro" Moro. Desde temprano, la atmósfera reflejó un reencuentro generacional con canciones que supieron pintar el amor y contener una fuerte crítica social y política.
La noche arrancó con "Parado en el medio de la vida", "La grasa de las capitales" y "Frecuencia Modulada". Uno de los puntos más altos llegó con "Canción de Alicia en el país", acompañada por fotos de los músicos en su juventud, seguida por la emotiva "Nos veremos otra vez", donde Pedro y David intercalaron voces frente al público. Lebón se mostró visiblemente conmovido y con lágrimas en los ojos ante las ovaciones: "No esperaba a los 74 estar llenando estadios", confesó emocionado.
El concierto avanzó entre clásicos eternos como "Cinema Verité", "Noche de perros", "San Francisco y el lobo" y una intensa versión de "Viernes 3 AM". Las ausencias de Charly y Moro se sintieron presentes en cada acorde, pero fue "Desarma y sangra" la pieza que les dedicaron especialmente. Tras un pasaje por sus etapas solistas con "En la vereda del sol" y "Déjame entrar", Aznar sorprendió al revelar que soñó "A cada hombre, a cada mujer" cantada por David antes de componerla.
El único invitado de la velada fue Juanito Moro, hijo del recordado baterista de la banda, quien subió para tocar en “¿Cuánto tiempo más llevará?” (dedicada a su padre) y “No llores por mí, Argentina”. Los protagonistas estuvieron respaldados por una sólida banda integrada por Federico Arreysegor, Fernando Cosenza, Matías Sabagh y Fermín Ferraris, mientras que en los camarines recibieron visitas ilustres como la de Lali Espósito junto a Pedro Rosemblat.
El cierre, tan previsible como inevitable, llegó con "Peperina" y una multitudinaria versión de "Seminare". Miles de voces cantando al unísono, abrazos y lágrimas tanto arriba como abajo del escenario coronaron una de esas noches históricas que quedarán guardadas para siempre en la memoria del público argentino.